Santuario
La luz dorada apenas roza la bahía azul,
El aire denso de laurel.
El crepúsculo sin viento culmina en noche,
Musical charca en un protegido bosquecillo.
Aunque este mundo es turbulento, todavía hay días y lugares donde podemos darnos el lujo de algo de tranquilidad. Cuando eso sucede, está bien descansar de las tribulaciones y del esfuerzo de estar en el mundo y aprovechar lo que se nos ofrece. A veces será la apacible sensación de un atardecer, cuando el centelleante sol se reconcilia con el horizonte y un sentido de aceptación permanece en el aire.














