313. UNA HABILIDAD
La verdadera meditación es una habilidad, no un arte... la habilidad de sumirse en un silencio espontáneo. Si estáis atentos, en veinticuatro horas, cada día, encontraréis unos pocos momentos en los que automáticamente caéis en el silencio. Llegan por su propia cuenta; lo que pasa es que no hemos estado atentos.
Así que de lo primero que hay que tener conciencia es del instante en que llegan esos momentos... y cuando lleguen, simplemente dejad de hacer lo que estuvierais haciendo.Sentaos en silencio, fluid con el momento. Y llegan... son naturales; unas pocas ventanas siempre se abren solas, pero estamos tan ocupados que nunca vemos que la ventana se ha abierto y que la brisa entra y el sol también; estamos demasiado ocupados con nuestro trabajo.
Así que estad atentos... a primera hora de la mañana, frescos tras una noche de sueño largo y profundo, cuando el mundo empieza a despertar y los pájaros han comenzado a cantar y el sol a salir, si sentís un momento que os rodea, un espacio que crece en vosotros, caed en él. Sentaos en silencio bajo un árbol, a la orilla de un río o en vuestra habitación, y simplemente sed... sin hacer nada. Atesorad ese espacio... y no tratéis de prolongarlo.En cuanto hayáis conocido esa habilidad, os llegará con más asiduidad, hasta que comenzáis a entrar en una especie de armonía con ella. Entonces comienza una relación de amor entre vosotros y ese espacio llamado silencio, serenidad, tranquilidad, quietud. Y el vinculo se vuelve más y más profundo. Hasta que al final siempre está ahí. Siempre podéis cerrar los ojos durante un momento y contemplarla; está ahí. Casi podéis tocarla... se vuelve tangible. Pero es una habilidad, no un arte. No podéis aprenderla... tenéis que absorberla.
