lunes, 8 de julio de 2013

El no es como una roca en la fuente... el manantial está siendo aplastado por él, y ese manantial sois vosotros. 326. NO

El no es como una roca en la fuente... el manantial está siendo aplastado por él, y ese manantial sois vosotros. Con el no os quedáis lisiados, paralizados.

Continuad martilleando la roca del no, y algún día cederá, y cuando lo haga, entonces surgirá el sí, el sí auténtico y real. No os digo que finjáis el sí, ni que digáis sí cuando no os surge. Si no aparece, no tenéis que preocuparon. Seguid martilleando la roca.

No aceptéis el no, porque no se puede vivir en un no. No podéis ingerir comida con un no, no podéis beber agua con un no. Nadie puede vivir en el no... solo podéis sufrir y crear más y más desdichas. El no es el infierno. Solo el sí acerca el cielo... y cuando surge un sí verdadero de vuestro ser total, no queda nada detrás. ¡En ese sí os convertís en uno y toda vuestra energía asciende y dice sí, sí, sí!

Ese es el sentido de la palabra amén. Cada oración ha de cerrarse con un «amén»... significa sí, sí, sí. Pero debería salir de las mismas entrañas. No debería ser algo mental, no debería estar solo en los pensamientos. De modo que no os pido que lo digáis; digo que le hagáis sitio para que aparezca.