sábado, 31 de agosto de 2013

Risa

XXIV

Risa
la risa de los niños es universalmente levantadora de ánimos.

Accidentado sendero pueblerino,
Soleados muros encalados,
Mar azul profundo.
El reír de los niños.

No importa a qué lugar del mundo vayas, no importa cuántas lenguas se hablen, y no importa cuántas veces las culturas y los gobiernos entren en conflicto, la risa de los niños es universalmente levantadora de ánimos. 


El regocijo de los adultos puede ser variadamente celoso, inseguro, sádico, cruel o absurdo, pero el sonido de niños jugando evoca el ideal de un acto simple y puro. Ahí no hay conceptos, ni ideologías sólo el inocente placer de la vida.

Como adultos nos mortificamos demasiado en nuestras gimoteadas complejidades, nuestras ansiedades existenciales, y la preocupación por nuestras responsabilidades.

Escuchamos la alegría de los niños y puede que suspiremos por nuestra perdida niñez. Aunque no podamos caber en nuestras viejas ropas y volvernos jóvenes otra vez, podemos confortarnos con el optimismo de los niños. Su júbilo puede alegrarnos a todos.

Con demasiada frecuencia nos apura que nuestros niños crezcan. Es mucho mejor para ellos el vivir completamente cada año de sus vidas. Déjalos aprender lo que es apropiado a su edad, déjalos jugar. Y cuando su niñez se convierta en adolescencia, ayúdalos a tener una suave transición. Entonces su risa continuará resonando con ánimo y esperanza para todos nosotros.