jueves, 10 de octubre de 2013

Pena

LXI

Pena
La tristeza es transitoria, como cualquier otra cosa. Si queremos desviarla, sólo necesitamos alterar su contexto y dejar que sea sumida de vuelta en el Tao.

La lluvia dispersa los pétalos del ciruelo;
El llanto mancha la tierra.
Uno sólo puede buscar refugio
Y esperar que aclare.

Cuando viene la pena, su amargura lo empapa todo. Los sabios dicen que la vida es ilusión, ¿pero cambia eso su intensidad? Démonos permiso para estar tristes; es un sentimiento que nos hace humanos. 


Si ganamos iluminación, entendiendo que toda la vida es un sueño, la tristeza y la felicidad se desvanecerán bastante pronto.

El mayor pesar de la vida es el ser un espectador. Experimentar nuestro propio
sufrimiento no es tan difícil como ver a otros sujetos por el poderoso abrazo del
destino. Sobrellevar nuestros propios problemas es más fácil porque nos damos
cuenta de que siempre podemos ejercer otras opciones -incluso la opción final. 

Sin embargo, lo que más duele es cuando no podemos hacer nada por los demás. La mayor pena es ver sufrir a los que amamos sin poder hacer nada.

Cuando enfrentemos una situación triste, es mejor no languidecer en ella. Podemos
cambiar las cosas estando con diferentes personas, mudándonos a otro lugar, o, si
todo lo demás falla, ajustando nuestras propias actitudes para tomar la iniciativa.

La tristeza es transitoria, como cualquier otra cosa. Si queremos desviarla, sólo necesitamos alterar su contexto y dejar que sea sumida de vuelta en el Tao.