domingo, 3 de noviembre de 2013

Despedida

LXXXIII
Caminen el sendero juntos mientras sea posible, y cuando deban separarse, nunca retengan a su compañero.

Despedida

Tú y yo asumimos que era para siempre Cuando nos volvimos compañeros. Pero ahora, triste, te estás yendo. El cielo se vuelve amarga incandescencia Insatisfecho con la resignación.

Hay épocas en las que hemos sido lo suficientemente afortunados para tener compañeros en nuestro camino espiritual, pero el momento de la despedida viene muchas veces sin ser bienvenido. 


Cuando nuestros amigos deciden partir, con frecuencia quedamos con dudas, confusión, y a veces culpa. Cualquiera puede dejar el sendero. No sufrirán condenación; sólo caminarán un sendero diferente.

La regla para los seguidores del Tao es esta: Caminen el sendero juntos mientras sea posible, y cuando deban separarse, nunca retengan a su compañero. 

¿Debería uno intentar no tener sentimientos respecto de los amigos? Después de todo, los sabios constantemente nos advierten contra los apegos. Sin embargo, la emoción es parte de lo que nos hace humanos. 

Puede que entendamos filosóficamente por qué un compañero debe marcharse, pero no hace falta negar nuestros sentimientos al irnos caminando solos.