250. EL CORAZÓN ROTO
Un corazón roto está bien. Aceptadlo con gozo. Dejad que exista, no lo reprimáis, porque la tendencia natural de la mente es reprimir cualquier cosa dolorosa.
Al reprimirlo destruiréis algo que estaba creciendo.
El destino del corazón es que lo rompan. Su objetivo es ese... ha de estallar en llanto y desaparecer. El corazón ha de evaporarse, y cuando eso suceda, exactamente en el lugar que ocupaba, llegaréis a conocer el verdadero corazón.
Este corazón ha de romperse. Cuando se haya deshecho, de pronto llegáis a conocer un corazón más profundo. Igual que una cebolla, la peláis y debajo hay, una nueva capa.