202. SIN PALABRAS
Si es posible, vivid una experiencia y no la fijéis con ninguna palabra, porque eso
la empobrecerá.
Estáis sentados... es una noche silenciosa. El sol se ha puesto y las estrellas han comenzado a aparecer. Simplemente sed. Ni siquiera digáis: «Qué hermoso es», porque el momento en que digáis que es hermoso, ya no es lo mismo. Al decir «hermoso», introducís el pasado, y todas las experiencias en que dijisteis que eran hermosas han condicionado la palabra.
¿Por qué traer el pasado? El presente es tan vasto... y el pasado tan estrecho. ¿Por qué mirar a través de un agujero en la pared cuando podéis salir y mirar todo el cielo? Así que intentad no utilizar palabras, pero si os veis en la necesidad, entonces sed muy selectivos, porque cada palabra posee un matiz propio. Sed muy poéticos al respecto.