155. HACEOS AMIGOS DE VUESTROS SUEÑOS
El análisis no es necesario, porque si analizáis el sueño, entonces otra vez el consciente se transforma en el acaso. Intenta diseccionar y analizar, y fuerza significados que no son del inconsciente. Este emplea el lenguaje poético. El sentido es muy sutil. El análisis no puede encontrarlo. Solo se puede localizar si empezáis a aprender el lenguaje del sueño. De modo que el primer paso es haceros amigos del sueño.
Así que cuando tengáis un sueño que parezca importante -quizá violento, de pesadilla, pero tal vez sintáis que tiene alguna importancia-, entonces por la mañana, antes de que lo olvidéis, sentaos en la cama y cerrad los ojos. O incluso si os despertáis por la noche, sentaos en la cama y haceos amigos del sueño, decidle: «Estoy contigo y preparado para ir a tu lado.
Condúceme allí adonde quieras conducirme; estoy disponible». Simplemente entregaos al sueño. Cerrad los ojos y moveos con él, disfrutadlo; dejad que se despliegue. Os sorprenderá la cantidad de tesoros que oculta un sueño y veréis cómo continúa desplegándose.