207. SI
Decidle sí a la vida, desprendeos de todos los noes que os sea posible. Aunque tengáis que decir que no, decidlo, pero no disfrutéis al hacerlo. Y si es factible, decidlo en la forma de un sí. No perdáis ni una sola oportunidad de decir que sí a la vida.
Cuando digáis sí, hacedlo con gran celebración y júbilo. Alimentadlo, no lo digáis a regañadientes. Decidlo con cariño, con entusiasmo, con pasión; volcaos por completo en ello. Cuando digáis sí, ¡convertíos en el sí!
Os sorprenderá saber que se pueden abandonar noventa y nueve noes con facilidad. Los decimos solo como parte del ego; no eran necesarios, tampoco inevitables. El no que queda será muy importante, ese no es necesario eliminarlo. Pero incluso al pronunciar ese no esencial uno ha de ser muy precavido, renuente, porque él no es muerte y él sí es vida. La gente está muerta porque no cesa de decir que no. Fijaos en vosotros y en otros y os asombraréis: las personas dicen no sin ningún motivo en absoluto. Pero disfrutan al hacerlo, les da un cierto poder. Cuando podéis decirle que no a alguien os sentís poderosos.
