viernes, 3 de mayo de 2013

Juzgar


154. JUZGAR

Hay que dejar de juzgar

Es una enfermedad y jamás os permitirá tener paz. Es un diablo.
Cuando juzgáis, jamás podéis estar en el presente: siempre comparando, siempre adelantándoos o retrocediendo, pero jamás en el aquí y el ahora. Porque el aquí y el ahora está simplemente ahí; no es bueno ni malo. Y no hay manera de decir si es mejor, porque no hay nada con qué compararlo. Simplemente está ahí en toda su belleza.


Pero la misma idea de evaluar posee algo del ego. Este es un gran mejorador; vive de la mejora. No cesa de torturaros: «¡Mejorad, mejorad!». Y no hay nada que mejorar. Siempre que surja un juicio, abandonadlo inmediatamente. Prescindid de él. Es un hábito. No os torturéis de forma innecesaria. Disfrutad.