viernes, 14 de junio de 2013

Cambio

277. CAMBIO
Queremos cambiar si no hay riesgo, y eso es imposible.

Queremos cambiar si no hay riesgo, y eso es imposible. Esa condición -el que no haya riesgo- imposibilita el cambio, porque todo ha de estar en juego, solo entonces es posible el cambio.

El cambio no puede ser parcial. O es o no es... únicamente puede ser total. De modo que la decisión radica entre ser o no ser. Es un salto, no un proceso gradual. Si de verdad estáis hartos de la vida que habéis llevado, si estáis realmente hartos de los viejos patrones que habéis repetido constantemente, entonces no hay problema.

Es fácil, muy fácil, si existe la comprensión de que habéis estado llevando una vida que no ha valido gran cosa, que no os ha aportado nada, que nunca os ha permitido florecer.

No se trata de una cuestión de reconocimiento mundano. La gente puede pensar que habéis tenido éxito, que poseéis todas las cualidades que envidian, pero esa no es la cuestión.

En lo más hondo de vuestro ser sentís que estáis estancados, helados, encogidos, como si ya os hallarais muertos, como si algo se hubiera cerrado. El sabor de la vida, la poesía y el flujo, la canción, han desaparecido, y la fragancia ya no está. Seguís adelante porque tenéis que hacerlo. ¿Qué otra alternativa hay? Ya casi parecéis víctimas de las circunstancias, del azar, como una marioneta, sin saber lo que hacéis, adónde vais, de dónde venís, quiénes sois.

Si de verdad pensáis que este ha sido el caso, entonces no hay problema... el cambio es muy fácil. Se trata de un fenómeno tan espontáneo que no es necesario hacer nada al respecto; su sola comprensión aporta el cambio. La comprensión es una revolución radical, y no existe otra revolución.