sábado, 15 de junio de 2013

Vislumbres

279. VISLUMBRES
Siempre empieza con vislumbres, y es bueno que sea así; una súbita apertura del cielo sería demasiado, insoportable. A veces uno puede enloquecer si una comprensión tiene lugar súbitamente.

Siempre empieza con vislumbres, y es bueno que sea así; una súbita apertura del cielo sería demasiado, insoportable. A veces uno puede enloquecer si una comprensión tiene lugar súbitamente.

A veces se puede ser lo bastante tonto como para entrar demasiado súbitamente en una comprensión, y entonces resulta peligroso, porque sería excesivo para vosotros; no podríais absorberla. La cuestión no radica en la comprensión, sino en cómo digerirla poco a poco, para que no sea una experiencia sino que se convierta en vuestro ser.

Si es una experiencia, vendrá y se irá; nunca dejará de ser un vislumbre. Ninguna experiencia puede permanecer como algo permanente... solo vuestro ser puede serlo.

Y no seáis codiciosos acerca de los asuntos interiores. Es malo incluso con los exteriores, y muy malo con los interiores. No es tan peligroso cuando sois codiciosos con el dinero, el poder y el prestigio. Porque esas cosas simplemente son vanas, y que seáis o no codiciosos no marca una gran diferencia. Pero la codicia interior, cuando avanzáis por un sendero interior, puede ser muy peligrosa. Muchas personas casi se han vuelto locas. Puede resultar demasiado deslumbrante a sus ojos y pueden cegarse.

Siempre es bueno llegar e irse. Dejad que sea un ritmo constante, para que nunca estéis fuera del mundo y jamás en él. Poco a poco os daréis cuenta de que lo trascendéis. Ha de ser algo gradual... del mismo modo en que una flor se abre tan gradualmente que no podéis ver cuándo ha tenido lugar realmente la apertura.