291. MÁS CARAS
Simplemente sed conscientes. Sea lo que fuere lo que estéis haciendo... al llevar una máscara, sed conscientes; llevadla a sabiendas. No debería ser algo automático.
Si estáis sentados dominados por la tristeza y llega alguien y seguís tristes, también lo entristeceréis. Y no os ha hecho nada. No se lo merece bajo ningún concepto, entonces, ¿por qué ponerlo triste innecesariamente? Sonreís y habláis, y lo conseguís, bien conscientes de que se trata de una máscara. Cuando la persona se marcha volvéis a estar tristes. No fue más que un formulismo social. Si lo hacéis conscientemente, no hay, problema...
Si tenéis una herida, no es necesario que se la mostréis a todo el mundo; no es asunto de nadie. ¿Por qué crear desdicha en la mente de los demás acerca de esa herida? ¿Por qué ser un exhibicionista? Que esté ahí, cuidadla, atendedla y tratad de curarla. Cuando vayáis al médico, mostrádsela, pero no hay, necesidad de mostrársela a todo aquel que pase por el camino.
Simplemente sed conscientes.
Uno ha de utilizar muchas máscaras; funcionan como un lubricante. Alguien llega y os pregunta cómo estáis, y empezáis a contarle toda vuestra desdicha. No os ha pedido eso, solo os decía hola. Y en ese momento os tiene que escuchar durante una hora entera. ¡Es excesivo! La próxima vez ni siquiera os saludará; huirá.
En la vida se necesitan muchas cosas porque no estáis solos, y si no vivís de acuerdo con el patrón formal de la sociedad, crearéis más desdicha para vosotros, nada más.
