276. INMUTABLE
Recordad siempre que no sois momentáneos, sino eternos..., no mutables sino inmutables.
Si veis una flor, en ella hay dos elementos que la constituyen: uno que siempre está cambiando -el cuerpo, la forma-, y luego, oculto detrás de la forma, está lo que no tiene forma, aquello que es inmutable. Las flores vienen y van, pero la belleza permanece. A veces se manifiesta en una forma, a veces vuelve a disolverse en lo que no tiene forma. Una vez más habrá flores y la belleza se manifestará... luego se marchitarán y la belleza pasará a lo no manifiesto.
Y lo mismo sucede con los seres humanos, con las aves, los animales, con todo.
Tenemos dos dimensiones: la parte diurna, cuando nos manifestamos, y la parte nocturna, cuando dejamos de manifestarnos... pero en la que somos eternos. Siempre lo hemos sido y siempre lo seremos. El ser está más allá del tiempo y del cambio.
Al principio recordadlo «como si así fuera», luego empezaréis a sentir su realidad.
