jueves, 13 de junio de 2013

Inmutable

276. INMUTABLE
Recordad siempre que no sois momentáneos, sino eternos..., no mutables sino inmutables.

Recordad siempre que no sois momentáneos, sino eternos..., no mutables sino inmutables.

Si veis una flor, en ella hay dos elementos que la constituyen: uno que siempre está cambiando -el cuerpo, la forma-, y luego, oculto detrás de la forma, está lo que no tiene forma, aquello que es inmutable. Las flores vienen y van, pero la belleza permanece. A veces se manifiesta en una forma, a veces vuelve a disolverse en lo que no tiene forma. Una vez más habrá flores y la belleza se manifestará... luego se marchitarán y la belleza pasará a lo no manifiesto.


Y lo mismo sucede con los seres humanos, con las aves, los animales, con todo.

Tenemos dos dimensiones: la parte diurna, cuando nos manifestamos, y la parte nocturna, cuando dejamos de manifestarnos... pero en la que somos eternos. Siempre lo hemos sido y siempre lo seremos. El ser está más allá del tiempo y del cambio.

Al principio recordadlo «como si así fuera», luego empezaréis a sentir su realidad.