294. LA VOZ CRÍTICA
Esta voz crítica nunca es vuestra. Erais niños y el padre os decía: «No hagáis esto»; y la madre os decía: «No hagáis esto».
Lo que queríais hacer siempre estaba mal, y lo que nunca queríais hacer, ellos querían que lo hicierais... y siempre estaba bien.
Os encontráis en un doble aprieto. Tenéis el derecho de no hacer lo que no queréis hacer... de manera que si lo hacéis, lo realizáis como un deber. Entonces no hay júbilo; sentís que os estáis destruyendo, que desperdiciáis vuestra vida. Si hacéis aquello que os gusta, os sentís culpables, consideráis que hacéis algo malo.
De modo que tenéis que deshaceros de vuestros padres, eso es todo. Y es algo muy sencillo, porque ya sois adultos... ellos no están presentes, solo están en el interior de vuestra mente.
No me refiero a que vayáis a matarlos... me refiero a que matéis esto... esta simple resaca del pasado. Ya no sois niños: reconoced ese hecho. Asumid la responsabilidad, es vuestra vida. Así que haced lo que más os apetezca, y jamás hagáis algo que no deseéis. Si tenéis que sufrir por ello, sufrid. Hay que pagar un precio por todo; nada es gratis en la vida.
Si disfrutáis de algo y todo el mundo lo condena, ¡bien! Dejad que lo haga. Vosotros aceptáis esa consecuencia, merece la pena.
Si no os gusta algo y el mundo dice «hermoso», carece de sentido, ya que nunca disfrutaríais de la vida. Es vuestra... <y quién sabe? Mañana podéis morir. ¡Así que disfrutad mientras estéis con vida! No es asunto de nadie... ni de los padres, ni de la sociedad, de nadie.
Es vuestra vida.
